A veces parece que nuestra mente sólo nos perjudica, parece que es la culpable de todos los males que nos afectan. A veces queremos que pare y guarde silencio, y ella parece ir por su lado, sin importarle lo que nos pase, retrasando nuestra evolución y empañando nuestra conciencia... afortunadamente esto no es así.
La mente es una preciosa herramienta a nuestro servicio, pero tenemos que ponerla bajo nuestro mando y no a nosotros bajo el suyo.
Si nos pusiéramos a servir a la mente, veríamos que nunca tiene suficiente, nunca se satisface por completo, acabas de comprarte el cochazo de tus sueños ( de los sueños de tu mente), esa posesión que estábamos seguros de que nos haría felices y resulta que casi me siento peor porque no tiene algún detallito (que parece super importante) o por lo que sea.. no me siento completo. Por fin logras una cita con la persona idealizada y resulta que ¨se crean cosas¨ que se traducen en nuevas preocupaciones. Hagas lo que hagas no se contentará por más de un ratito.
Conclusión: si no puedo satisfacerla haga lo que haga... pues no haré nada por satisfacerla, al fin y al cabo, no sirve para nada, ella no me sabe guiar a mi felicidad.
Sin embargo, toda esa energía que la mente es capaz de movilizar, sí que la quiero, esa capacidad de crear imágenes que parecen tan reales, la quiero utilizar, y todas las facultades que tiene.. también las utilizaré.
Resulta que la ¨pesada¨de la mente me ha provisto de un montón de herramientas que, puestas a mi servicio, si que valen para lograr objetivos importantes.
Realmente lograr un objetivo es lograr vehiculizar una intención. La intención es la chispa que ha de lograr algo para que sea. La intención es algo que nace en ti, en tu interior, digamos en tu corazón y que por lo tanto es de base divina. En cuanto a las malas intenciones.. ellas no nacen del corazón, eso son impulsos del ego, de la mente sin dueño. Pero tú que quieres ser mejor persona día a día, lo que te aporta la mente es muy valioso, pues puedes alimentar y sostener una intención.
Una intención mantenida, focalizada, definida es lo primero y más importante, luego esa energia hay que moverla ( sin variar la intención) a través de diferentes vehículos. Hay unos vehículos mejores que otros para cada asunto, si la intención es comprar una casa por ejemplo, internet seria mejor vehículo que pasear por la calle buscando carteles de "se vende". Si la intención es transmitir energía, un diamante seria mejor vehículo que otra piedra, pero en el fondo sólo se trata de vehiculizar esa intención. En las terapias utilizar el mejor vehículo supone la sanación en menos sesiones, siempre hay que utilizar el mejor vehículo que se pueda.
Para terminar diré que la intención es lo más importante para lograr lo que sea, que si a uno cualquiera se le mete en la cabeza una intención, se focaliza y la mantiene... ten por seguro que lo va a lograr.

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