viernes, 30 de noviembre de 2018

¿QUE ES LA ANSIEDAD Y COMO QUITARLA?

Ansiedad, estado de  ansiar, desear algo (que no se tiene) con ímpetu, sentimiento de necesidad no cumplido, o bien deseo fuerte de que algo que tenemos o creemos tener se marche dejándonos en paz y pudiendo al fin respirar.
La ansiedad es una losa en tu pecho, una opresión física, mental pero sobre todo emocional, una emoción de ahogo, de presión por la falta o por la sobra de algo, generalmente enfocada al futuro más o menos inmediato.
Sabemos que las emociones son en muchos casos y sobre todo en la ansiedad, el resultado de un hilo de pensamientos mantenido en el tiempo, lo cual hace que esos pensamientos terminen por somatizarse, pudiendo sentirlos físicamente como un ahogo.
Por ello me permito decir que nada ni nadie te crea la ansiedad, somos nosotros mismos tras permitirnos rumiar pensamientos negativos los que terminamos por cegarnos en ellos y no ver mas allá.
Algo a tener muy en cuenta en estas situaciones es que nuestra mente negativa esta súper entrenada en... en eso, en ser negativa y no se conforma diciéndote que el pastel que quieres hacer no te saldrá bien, sino que ya esta imaginando que lo más normal sería que enferme quien lo tome .. Por tu culpa.
Es posible, es posible, pero no es ni de lejos lo más probable. La mente negativa es muy enrevesada, (tiene que serlo para que creas que ese improbable futuro es posible), es más, m su trabajo es hacer que pienses que ese mal futuro es lo más probable que pueda suceder, y con esa certeza interna, quien podría respirar con tranquilidad.
La mente negativa no es realista, es catastrofista. Si te sorprendes con pensamientos catastrofistas, ya sabes quién está dirigiendo en tu cabeza, y puedes estar segur@ de que vas avanzando hacia la ansiedad. Si de alguna manera te recreas o “disfrutas” con estos hilos mentales, has de saber que es porque te estas identificando con esos pensamientos; o sea que ilógicamente has aceptado la catástrofe como la opción más probable.
A partir de este punto ya puedes sentir una opresión difusa en tu pecho que empieza a ahogarte y que a menos que corrijamos de alguna manera terminara con la sensación real y fortísima de muerte eminente, lo que viene a ser sentir que te mueres, no te morirás, pero parecerá que si, y más aun con esa mente negativa dirigiendo tu vida y a ti.
Intentare dar algunas claves para cortar esta situación: La primera seria echar la mirada atrás y ver que en tu historial de situaciones vividas lo normal es que la realidad no se ajusta para nada a tus vaticinios catastrofistas.  Lo normal es que tu vida tenga altibajos pero no una caída en picado a ningún abismo. Piensa también que si lanzamos una moneda al aire varias veces (acción cuyo resultado no depende de nosotros) es muy difícil que salga siempre cruz, lo normal y por tanto el pensamiento más lógico es que más o menos salgan tantas caras como cruces, o sea que el pensamiento de que tu pastel enfermara a quien lo tome es tan (poco) probable como el pensamiento de que ese pastel lo curara. Pensar que te saldrá todo mal es tan poco probable como pensar que te saldrá todo bien, excepto porque llevamos toda la vida entrenándonos en hacer las cosas bien, lo que si hace más probable que todo salga bien. Con esto quiero hacerte ver que si tienes ansiedad, estas en el punto más alejado de la realidad (de la realidad neutra, no de una mente negativa)
Otra acción que podemos emprender es la de evaluar con el máximo de realismo y sinceridad nuestra situación; si la ansiedad nos la crea la idea de que algo nos falta o nos sobra, comprobemos hasta qué punto es verdad, pues muchas veces esa “realidad” es producto de la mente negativa, si REALMENTE tenemos en nuestra vida algo que nos falta o nos sobra, la mejor opción es primero aceptarlo; parece sencillo pero tenemos la mente mas entrenada en rechazar la situación, negarla y pelear contra ella que en simplemente aceptar aquello que ES.
Una vez hemos aceptado la situación, el siguiente paso es tomar medidas para cambiar esa realidad, tomamos decisiones y emprendemos acciones para corregir, paliar o cambiar la situación. Todo esto puede parecer un trabajo que preferiríamos no hacer pero realmente es lo único (sano) que podemos hacer: ocuparnos de la situación ya que la preocupación no soluciona nada, solo lo vuelva todo aun más oscuro y difícil. Personalmente yo me digo “acepto que la peor situación se pueda dar (generalmente es mayor el miedo al miedo que el miedo en sí) pero hare todo lo posible para obtener el mejor resultado” (si no hay acción posible, me mantengo con un fuerte pensamiento positivo y creador)
El pensamiento positivo es lo contrario de lo que nos ha enfermado (SI, ENFERMADO DE ENFERMEDAD) y es la vía más rápida para corregir el error de raíz. Puede que sientas que con el pensamiento positivo te estás auto engañando, yo no lo creo, pero si es lo que piensas recuerda que los pensamientos catastrofistas no se ajustan a la realidad y tú los diste por hechos.  Por otro lado, respirar despacio, llenando sin esfuerzo ni prisa los pulmones es lo contrario del estado al que nos lleva la ansiedad o sea que rebajara las sensaciones de opresión  que terminara por desaparecer si no seguimos manchándonos de negativismo irreal.
Tenemos también otras herramientas que podemos utilizar para ayudarnos, como plantas relajantes, ejercicios de apertura de la respiración, masajes, acupuntura y ejercicio físico entre otras, son eficaces y pueden solucionar gran parte del problema, pero como decía mi madre; No es más limpio quien más limpia sino quien menos ensucia. O sea que siendo la manera de pensar sobre los posibles problemas el origen del mal, y no tanto los problemas en sí, sino nuestra forma de gestionarlos, lo más adecuado para una vida feliz es cambiar de nosotr@s aquello que no funciona.