Ansiedad, estado de ansiar, desear algo (que no se tiene) con
ímpetu, sentimiento de necesidad no cumplido, o bien deseo fuerte de que algo
que tenemos o creemos tener se marche dejándonos en paz y pudiendo al fin
respirar.
La ansiedad es una losa en tu pecho, una opresión física,
mental pero sobre todo emocional, una emoción de ahogo, de presión por la falta
o por la sobra de algo, generalmente enfocada al futuro más o menos inmediato.
Sabemos que las emociones son en muchos casos y sobre todo
en la ansiedad, el resultado de un hilo de pensamientos mantenido en el tiempo,
lo cual hace que esos pensamientos terminen por somatizarse, pudiendo sentirlos
físicamente como un ahogo.
Por ello me permito decir que nada ni nadie te crea la
ansiedad, somos nosotros mismos tras permitirnos rumiar pensamientos negativos
los que terminamos por cegarnos en ellos y no ver mas allá.
Algo a tener muy en cuenta en estas situaciones es que nuestra
mente negativa esta súper entrenada en... en eso, en ser negativa y no se
conforma diciéndote que el pastel que quieres hacer no te saldrá bien, sino que
ya esta imaginando que lo más normal sería que enferme quien lo tome .. Por tu
culpa.
Es posible, es posible, pero no es ni de lejos lo más
probable. La mente negativa es muy enrevesada, (tiene que serlo para que creas
que ese improbable futuro es posible), es más, m su trabajo es hacer que
pienses que ese mal futuro es lo más probable que pueda suceder, y con esa
certeza interna, quien podría respirar con tranquilidad.
La mente negativa no es realista, es catastrofista. Si te
sorprendes con pensamientos catastrofistas, ya sabes quién está dirigiendo en
tu cabeza, y puedes estar segur@ de que vas avanzando hacia la ansiedad. Si de
alguna manera te recreas o “disfrutas” con estos hilos mentales, has de saber
que es porque te estas identificando con esos pensamientos; o sea que
ilógicamente has aceptado la catástrofe como la opción más probable.
A partir de este punto ya puedes sentir una opresión difusa
en tu pecho que empieza a ahogarte y que a menos que corrijamos de alguna
manera terminara con la sensación real y fortísima de muerte eminente, lo que
viene a ser sentir que te mueres, no te morirás, pero parecerá que si, y más
aun con esa mente negativa dirigiendo tu vida y a ti.
Intentare dar algunas claves para cortar esta situación: La
primera seria echar la mirada atrás y ver que en tu historial de situaciones
vividas lo normal es que la realidad no se ajusta para nada a tus vaticinios
catastrofistas. Lo normal es que tu vida
tenga altibajos pero no una caída en picado a ningún abismo. Piensa también que
si lanzamos una moneda al aire varias veces (acción cuyo resultado no depende
de nosotros) es muy difícil que salga siempre cruz, lo normal y por tanto el
pensamiento más lógico es que más o menos salgan tantas caras como cruces, o
sea que el pensamiento de que tu pastel enfermara a quien lo tome es tan (poco)
probable como el pensamiento de que ese pastel lo curara. Pensar que te saldrá
todo mal es tan poco probable como pensar que te saldrá todo bien, excepto
porque llevamos toda la vida entrenándonos en hacer las cosas bien, lo que si hace
más probable que todo salga bien. Con esto quiero hacerte ver que si tienes
ansiedad, estas en el punto más alejado de la realidad (de la realidad neutra,
no de una mente negativa)
Otra acción que podemos emprender es la de evaluar con el
máximo de realismo y sinceridad nuestra situación; si la ansiedad nos la crea
la idea de que algo nos falta o nos sobra, comprobemos hasta qué punto es
verdad, pues muchas veces esa “realidad” es producto de la mente negativa, si
REALMENTE tenemos en nuestra vida algo que nos falta o nos sobra, la mejor
opción es primero aceptarlo; parece sencillo pero tenemos la mente mas
entrenada en rechazar la situación, negarla y pelear contra ella que en
simplemente aceptar aquello que ES.
Una vez hemos aceptado la situación, el siguiente paso es
tomar medidas para cambiar esa realidad, tomamos decisiones y emprendemos
acciones para corregir, paliar o cambiar la situación. Todo esto puede parecer
un trabajo que preferiríamos no hacer pero realmente es lo único (sano) que
podemos hacer: ocuparnos de la situación ya que la preocupación no soluciona
nada, solo lo vuelva todo aun más oscuro y difícil. Personalmente yo me digo
“acepto que la peor situación se pueda dar (generalmente es mayor el miedo al
miedo que el miedo en sí) pero hare todo lo posible para obtener el mejor
resultado” (si no hay acción posible, me mantengo con un fuerte pensamiento
positivo y creador)
El pensamiento positivo es lo contrario de lo que nos ha
enfermado (SI, ENFERMADO DE ENFERMEDAD) y es la vía más rápida para corregir el
error de raíz. Puede que sientas que con el pensamiento positivo te estás auto
engañando, yo no lo creo, pero si es lo que piensas recuerda que los
pensamientos catastrofistas no se ajustan a la realidad y tú los diste por
hechos. Por otro lado, respirar
despacio, llenando sin esfuerzo ni prisa los pulmones es lo contrario del
estado al que nos lleva la ansiedad o sea que rebajara las sensaciones de
opresión que terminara por desaparecer
si no seguimos manchándonos de negativismo irreal.
Tenemos también otras herramientas que podemos utilizar para
ayudarnos, como plantas relajantes, ejercicios de apertura de la respiración,
masajes, acupuntura y ejercicio físico entre otras, son eficaces y pueden
solucionar gran parte del problema, pero como decía mi madre; No es más limpio
quien más limpia sino quien menos ensucia. O sea que siendo la manera de pensar
sobre los posibles problemas el origen del mal, y no tanto los problemas en sí,
sino nuestra forma de gestionarlos, lo más adecuado para una vida feliz es
cambiar de nosotr@s aquello que no funciona.

No hay comentarios:
Publicar un comentario